Contexto para el Desarrollo Nacional

      Componentes a tomar en cuenta

El Civilismo Aristocrático

Propuestas en el Perú pos Colonial

Las primeras décadas después de 1821, muestran la debilidad de los grupos civiles para liderar el gobierno del naciente Perú independizado de España. Esta situación fue aprovechada por caudillos militares, que pugnaban por manejar un empobrecido país[1]. Recién a partir de 1845, un fortalecido mariscal Ramón Castilla consiguió un mínimo de tranquilidad, que junto con el advenimiento del auge del negocio del guano, permitió la aparición de una élite civil[2] con posibilidades de gobierno. Esta corriente, ha sido denominada como la del civilismo aristocrático. También en ese periodo, la dominante presencia económica británica, especialmente comercial, fue un rasgo claro de la época.

El guano[3] es un fertilizante natural correspondiente al excremento de aves marinas, alimentadas con la riqueza ictiológica del mar peruano. Estos excrementos estaban acumulados durante siglos en las islas del sur, y se convirtieron en una riqueza de magnitud imprevista en el Perú de entonces. Tales montañas de excremento, constituyeron también una montaña de oportunidades para el país, en una prosperidad que ha sido calificada de falaz. El periodo del guano comprende de 1845 a 1880, aunque desde 1870 fue evidente que la riqueza guanera estaba por concluir al agotarse los volúmenes de los fertilizantes.

La historia económica del Perú republicano de esa época, lamentablemente no es extraña. La presión de los grupos compradores británicos, significó el logro de beneficios para si mismos, y compartidos por una nueva élite criolla que compartía la actividad comercial, que influía también en el gobierno, particularmente en el manejo económico del país de entonces. Sus principales ideólogos liberales, Manuel Pardo y Luis Jaime Cisneros, trataron primero de utilizar los ingresos del guano para un programa atrevido e inconcluso de ferrocarriles dirigidos hacia presuntos centros productores para la exportación, en la sierra. Desde entonces, la orientación del crecimiento fue puesta hacia fuera, con un programa importante de endeudamiento externo. Al final del periodo del guano, la búsqueda de la diversificación resultó infructuosa con la llegada de la Guerra del Pacífico, la cual encuentra a un Perú debilitado, frente a un Chile mejor equipado militarmente y con el soporte británico.

El rechazo al nuevo intento de conquista española de 1866, así como la guerra con Chile, significaron también un incremento del endeudamiento externo.

En contraposición a las ideas liberales, las cuales incluían la práctica eliminación de los aranceles, los grupos artesanos y tenderos lucharon abiertamente por una política de protección que les ayudará a sobrevivir frente a la afluencia de productos importados principalmente de Inglaterra y Francia. Protestaron también por lo que llamaron la entrega del guano, una riqueza que en su magnitud resultó irrecuperable, al igual que sería la explotación minería por mucho tiempo.

La caída de los ingresos por la exportación del guano, estuvo consecuentemente acompañada por una reducción de las importaciones, presentándose nuevas esperanzas para los artesanos. Igualmente permitió una naciente aunque pequeña industrialización, llevada adelante por inmigrantes europeos, italianos en su mayoría, a los cuales se agregaron trabajadores provenientes de la interrumpida experiencia ferrocarrilera.

El periodo del guano marca tanto el fracaso de la propuesta civilista, como el inicio de lo que sería por mucho tiempo la esperanza puesta en el capital foráneo y las exportaciones.



[1]  Ver: Gootenberg, Paul. Imaginar el desarrollo. Las ideas económicas en el Perú postcolonial. Institutos de Estudios Peruanos. Lima, 1998.

[2]  Conformada por una aristocracia comercial limeña, hacendados de la costa norte, y hacendados serranos.

[3]  Las bondades del guano (huanu, en quechua), fueron conocidas en el Perú prehispánico, y olvidadas en el periodo de la Colonia. Los resultados de la investigación británica, redescubrieron sus bondades recién alrededor de 1840.