Contexto para el Desarrollo Nacional

      Componentes a tomar en cuenta

Sobre los Proyectos Nacionales

El marco de los Proyectos Nacionales. Definiciones en torno a Proyecto Histórico y Proyecto Nacional. Los proyectos derivados de uno nacional. Los componentes principales de un Proyecto Nacional. La base ideológica. Los objetivos nacionales. Las necesidades humanas. El bienestar y la calidad de vida. Referencias.

El marco de los Proyectos Nacionales

En general, un proyecto es una propuesta que pretende lograr un objetivo específico. Usualmente, tal objetivo supone la superación de una necesidad. En el caso que nos ocupa, se trata de una necesidad social o humana. El proyecto puede tener propósitos sociales específicos (un centro habitacional, por ejemplo, destinado a contribuir a la solución de las necesidad de vivienda), o tener otros propósitos, que implicarán beneficios sociales (una fábrica, por ejemplo, derivará en mayores ingresos para los trabajadores, los cuales podrán atender mejor parte de sus necesidades). La mayoría de los proyectos, tiene implicancias sociales, aunque no siempre beneficiosas (como una planta de armamento).

Debido a que los objetivos o impactos de los proyectos concurren hacia la atención de necesidades humanas, es que los proyectos que se acostumbra estudiar, resultan enlazados con propósitos mayores (en espacio y población). Vista esta situación al revés, y esclareciendo los propósitos mayores, será posible derivar proyectos específicos que contribuyan a su alcance en forma organizada.

Tales propósitos mayores pueden configurar lo que se conoce como un Proyecto Nacional. Esta denominación es objeto de diferentes interpretaciones, que sin embargo, cuando tienen una connotación integral, coinciden como una propuesta para un país.[1]

Cuando el Proyecto ha sido previamente puesto en práctica, puede reconocerse que ha sido llevado adelante por un grupo hegemónico asentado en el poder.[2] También puede tratarse de propuestas parciales, como en el caso de Proyectos que involucren a varios países, por ejemplo, para la Unión Europea.

Si bien un Proyecto Nacional pretende involucrar al ámbito de un Estado, su elaboración y propuesta no significa que todos los pobladores tengan que concordar con él. Lo sustantivo de las posibles diferencias, se encuentran en las motivaciones ideológicas (en cuanto se trata de conjuntos de creencias o ideas, que sin tener necesariamente un sustento científico, grupos de la población las consideran como preferentes o deseables).

Debido a estas diferencias ideológicas, es difícil que un Proyecto Nacional tenga una total aceptación por parte de la población. En la mayoría de los casos, estas orientaciones ideológicas, son impuestas por el grupo que está en el poder. O provienen del exterior, como el caso del llamado neo liberalismo. A veces se le identifica como la visión del país a que se refiere el Proyecto, aunque por supuesto no puede imponerse una visión al total de la población. Esta visión tiene que ser construida como resultado de un proceso largo de información y discusión.

El componente ideológico, o de principios, como también se le llama, constituye la base para derivar las acciones del Proyecto Nacional. La desagregación de lo ideológico a lo concreto, se efectúa a través de procesos racionales deductivos. Un ejemplo inmediato para ilustrar esta aseveración es el siguiente: la idea es que la actividad privada es la motora del desarrollo. Debido a esta creencia, el aparato público debe ser reducido. A mayor reducción, más cerca de la idea.

Por supuesto que un Proyecto Nacional no es únicamente un conjunto de ideas o principios. Al operar sobre una realidad nacional, contrastando esta realidad con los principios, determina situaciones indeseables (la proporción de analfabetos, por ejemplo), o mejorables (en términos de avanzar en la calidad de algún servicio). Estas situaciones conducen a objetivos que el Proyecto tiende a alcanzar.

Los objetivos, sin embargo, no pueden plantearse sin tomar en cuenta el tiempo que resultará necesario para ser alcanzados. En el caso de un Proyecto Nacional, este plazo está referido a 20 o 30 años, periodo también llamado como generacional, y que permitiría que entre quienes proponen este Proyecto, algunos vivirán para constatar su nivel de cumplimiento.

Para el cumplimiento de estos objetivos, serán necesarias acciones y proyectos, organizados por programas. A su vez, estos programas tendrán que ser evaluados con la finalidad de comprobar si ayudarán a cumplir con los objetivos del Proyecto. Esto forma parte de un proceso de estudio de viabilidad del Proyecto, en términos físicos, económicos, sociales y ambientales.

En la tendencia pasada, digamos hace treinta o cuarenta años y más, no se consideraba el componente ambiental en los estudios de Proyectos Nacionales. Ahora, este componente se reconoce como crucial. Finalmente, es la forma cómo el Proyecto le asegura a las nuevas generaciones, que entregará un ambiente saludable, productivo y agradable.

En la forma descrita en relación con los Proyectos Nacionales, tendremos que aceptar que algún tipo de Proyecto fue tomado en cuenta en la historia del Perú, incluyendo el de las culturas pre-hispánicas. O por grupos de culturas. Las iniciales que prefirieron los espacios costeños y regionales. Propuestas que fueron abandonadas, aparentemente, por las consecuencias adversas de fenómenos climáticos o por la actividad sísmica. Se desarrollaron así, culturas que prefirieron los espacios serranos, cubriendo grandes extensiones. Para finalmente, desde la ocupación española hasta la fecha, volver a preferir la costa, pese a ser la región más árida del país.

En el periodo de la dominación española, el país fue parte de un Proyecto monárquico con centro en España. A su interior, también se reprodujeron las condiciones centralistas en su manejo con la organización en Intendencias. Sólo al final, un breve periodo de influencia liberal, permitió el mayor desarrollo de los municipios como expresión de descentralización.

Las mismas ideas liberales influyeron en los ideólogos de la Emancipación. En el periodo de la República, han sido varias las propuestas en relación con el futuro del Perú, siendo las más conocidas, aquellas de las discusiones de Mariátegui y el joven Haya de la Torre. Mucho más tarde, en el gobierno de Velasco, se planteó una propuesta más amplia, frustrada al interrumpirse su gobierno. En la década de 1990, un gobierno de terrible corte liberal, llevó adelante una propuesta consecuente con lineamientos foráneos, en un gobierno que cayó por su alto nivel de corrupción, y empeoramiento de las condiciones sociales.

¿Qué esperanzas tenemos?. Todos los peruanos tenemos necesidades y expectativas. Un Proyecto Nacional que las incorpore, y que sea aceptado mayoritariamente, deberá marcar una perspectiva, en la cual se puedan juntar esfuerzos. Una propuesta que reconozca los derechos de las distintas etnias[3], diversas en la unidad del Perú. Cuando menos, saber hacia dónde caminamos.



[1] El ámbito alcanza generalmente al Estado, restringiéndose por tanto a un espacio determinado. Como se sabe, el concepto de  Nación está referido a una población con características comunes en relación con el origen, costumbres, tradiciones, e intereses y aspiraciones igualmente comunes. Esta diferencia considera la posibilidad, de que la población en cuestión esté asentada en varios Estados. Como la nación judía o la vasca.

El Estado involucra a la población, el espacio y los recursos, así como al poder político. Tiene un reconocimiento jurídico internacional. Seguramente por eso, los países dominantes han reconocido Estados al margen de intereses nacionales e históricos.

[2]  También un Proyecto Nacional es entendido en su connotación histórica, como una propuesta que se intentó realizar, o se realizó, y que ahora ha perdido vigencia. El Proyecto Soviético, por ejemplo. En este contexto, se hace referencia también a un Proyecto Histórico.

[3] En una etnia se distinguen las  características de un grupo humano que comparte una cultura, y en el cual los individuos tienen una conciencia de identidad común, históricamente enraizada. No considera el aspecto biológico, que se utiliza en el concepto de raza, actualmente en desuso. El reconocimiento de la diversidad étnica del Perú, ayudaría a impedir el etnocidio (la muerte cultural de una etnia por acción de otra).