Sobre los Proyectos Nacionales
La calidad de vida es un concepto muy complejo asociado a una existencia de disfrute y realizaciones de una persona, de muy difícil medición[1]. El concepto está directamente asociado al de bienestar, el cual ha sido objeto de una atención permanente en los temas de desarrollo. Así, al preocuparse por las condiciones de vida de las personas, es inevitable orientar las prioridades hacia la defensa de la vida de los oprimidos, marginados o menos favorecidos.
El concepto de calidad de vida está reemplazando en las preferencias de uso al de bienestar. ¿La razón? La ambigüedad con la que suele entenderse el bienestar. De una parte, se le utiliza para calificar un tipo de política gubernamental: la búsqueda del bienestar. Y el consecuente aparato público: el gobierno del bienestar. De otro, el concepto estuvo limitado a la atención de las necesidades físicas (usualmente, vivienda, educación y salud) en lo que ahora se conoce como bienestar restringido. Se diferencia de lo que se considera el bienestar ampliado: para incluir además, necesidades espirituales relativas a la igualdad, el derecho a participar en las decisiones, o a ser tomado en cuenta en la sociedad.
De otra parte, el concepto de bienestar restringido está directamente relacionado a las llamadas necesidades básicas o primarias Esto es, al aprovisionamiento de bienes tangibles, pero no se suele decir nada sobre si tal disponibilidad --de alimentos, por ejemplo--, es la que cada organismo puede asimilar y garantizar un adecuado funcionamiento.
La calidad de vida es un concepto que no permite separar las necesidades físicas de aquellas espirituales, debido que tiene que ver con la capacidad de las personas (esto es, la posibilidad de efectuar las tareas que debiera realizar una persona[2]) así como la del disfrute de sus preferencias. Debido a la multitud de factores que componen el concepto de calidad de vida (que finalmente es la vida misma), se reconoce su difícil medición.
[1]
En lo que sí se está de acuerdo, en que la medición a través
del PIB por habitante constituye una medida burda y poco
útil. Cuando menos, se necesita saber la distribución de los
ingresos, y lo que cada grupo hace en sus vidas.
[2]
En
este trabajo, se privilegia la creatividad como la principal
capacidad de las personas.